La
llegada a la presidencia de Bolivia del indígena Evo Morales,
marcará sin duda un antes y un después en la historia
de América Latina. Independientemente de que cumpla o no las
expectativas creadas entre los sectores más humildes, campesinos
e indígenas de Bolivia, la realidad es que por primera vez
llega al gobierno un hombre aupado por el verdadero pueblo con la
promesa de atender sus demandas milenarias.
La
primera vez que hablé con Evo Morales fue en Caracas en abril
del año 2003. Ya entonces representaba al mayor grupo político
en el parlamento boliviano, si bien no pudo llegar a la presidencia
por el pacto entre el resto de partidos neoliberales. Con tanta humildad
como firmeza, charlaba con todos los que se le acercaban en el hall
del hotel. Su sencillez me abrumaba mientras le entrevistaba, acostumbrado
al complejo discurso de los políticos y líderes sociales
europeos. Su comportamiento también me resultaba atípico,
nunca buscó encontrarse con cargos institucionales e ignoraba
a los periodistas. El sólo hablaba con representantes de grupos
sociales, jóvenes y estudiantes que se le acercaban o algún
analista político que quería conocer la situación
boliviana.
Volví
a encontrarme con Evo en octubre de ese mismo año en ciudad
de México, fue en las oficinas del diario La Jornada. Allí
mantuvo una larga conversación hasta altas horas de la madrugada
con un grupo de amigos y periodistas que le acosamos con nuestras
ansias por conocer lo que estaba sucediendo en Bolivia. Sus razonamientos
seguían siendo los de un líder campesino guiado por
la nobleza y la sencillez. No buscaba un discurso elaborado o estudiado,
se diría que simplemente hablaba con el corazón utilizando
los principios e ideas que espontáneamente venían a
su mente. Nada parecido a lo que yo conocía en mi país,
España.
De
nuevo me encontré con él en España, fue en la
ciudad de Oviedo. Se habían producido importantes movilizaciones
en su país que habían derrocado a un presidente que
defraudó a los bolivianos. Morales y su gente habían
tenido un papel secundario, arrastrado por Felipe Quispe, el líder
de un grupo indígena más radical que el MAS, el partido
de Evo Morales. Yo le pregunté por el papel de su partido y
le eché en cara no haber encabezado aquellas movilizaciones
justas y razonables. Su argumentación me pareció convincente.
De nada servía llegar al poder por esa vía de insurrección,
no tendría ninguna legitimidad ni reconocimiento internacional.
Era mejor esperar y llegar al gobierno por la vía institucional,
convencido como estaba de que el pueblo le apoyaría cuando
se le preguntara en unas elecciones.
Tampoco
entendía yo su presencia en tantos foros internacionales, me
parecía más lógico que se mantuviera al frente
de sus gentes, sus campesinos cocaleros, en lugar de atender a tantas
convocatorias internacionales. Fue mucho más tarde cuando comprendí
la necesidad de explicarle al mundo quién era Evo, qué
buscaban los campesinos aymaras, sus propuestas de despenalización
de la coca, su cultura milenaria, denunciar el acoso al que estaba
sometido por la embajada norteamericana en La Paz. Ese indígena
debía tejer la necesaria red de solidaridad mundial, imprescindible
para poder resistir el envite de tantos poderes fácticos que
intentarían neutralizarlo en Bolivia. Algo que, por ejemplo,
no hizo Hugo Chávez antes de ser sorprendido por el golpe de
abril de 2002.
La
última vez que coincidí con Evo Morales fue en Mar del
Plata, en Argentina. No tuve ocasión de hablar con él,
la expectación que creaba su presencia auguraba su arrollador
éxito en las elecciones bolivianas.
Ya
presidente electo, he comprobado el entusiasmo que ha generado su
llegada a Caracas, la ciudad donde vivo ahora. Sigo viendo en Evo
Morales la firmeza de sus principios y la humildad de quien dice en
una rueda de prensa que aún no se cree que sea presidente y
me emocionó con las imágenes de su sencilla vivienda
en Bolivia, donde no hay un solo traje y menos aún una corbata.
Un día después le observo por televisión durante
su presencia en Madrid, y sigue repitiendo los mismos comentarios
junto con la plana mayor del gobierno español. Con un sencillo
jersey de punto asiste a la rueda de prensa con Rodríguez Zapatero,
y con una ropa similar visita a Juan Carlos de Borbón en la
Zarzuela. No cumple el saludo de protocolo y saluda al rey con una
palmada en la cintura. No he visto todavía al político
español que reniegue de la corbata y salude con esa naturalidad.
Ya sé
que son sólo formas y que con eso no se resuelve la justicia
social y las necesidades de los pueblos, pero el Partido Popular no
quiso recibir ni encontrarse con el indio en Madrid. Y las crónicas
de la prensa de derechas no tienen desperdicio: “Evo Morales se presentó
en el Palacio de la Moncloa en jersey de rayas, tras aterrizar en
el aeropuerto de Barajas en un avión prestado por Fidel Castro
con unos guardaespaldas prestados por el venezolano Hugo Chávez”.
O esta otra información: “¡Peligro! Un Evo anda suelto.
Ya está aquí, ha llegado. Y todo después de haber
visitado a sus dos ídolos: Chávez y Castro... ¡Menudo
ejemplo!. Políticos tercermundistas incapaces de dar al pueblo
libertad, incapaces de bajar del púlpito al que se auparon
en momentos de zozobra de su país”.
Sin
duda alguna, son todas ellas buenas señales. Evo Morales da
para mucho.
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estos cielos y con el majestuoso Tunari como mudo testigo se fundó
esta empresa hace mas de 80 años.
Hoy por los embates la capitalizacion
y los malos manejos, es victima del mercado, de la competencia y de
oscuros intereses que quieren matarla.
Nuestra comunidad se une a la
campaña para buscar apoyo de los ciudadanos y las instituciones
para buscar liquidez, solvencia y asi cubrir gastos de operacion mínimos
para que la empresa salga de esta dificil situacion.
El LAB es parte de la tradicion
de Cochabamba, es parte del patrimonio nacional, es parte de la vida
de nuestros pueblos.
Unamos voluntades y hagamos
que estas alas sigan volando, sigan dando servicio a nuestra limitacion
mediterranea y nuestra dificil geografia que hace que los caminos
ganen la batalla por integrarnos.
execlub
editorial:
Esta
salida esta dedicada al Presidente Morales, que tiene
el 86 por ciento de popularidad y aprobacion nacional.
Emprende un viaje de gran expectativa al viejo continente
bajo un halo de curiosidad, ansias y controversias por
su reciente actuar en defensa de su patria. Podran ustedes
apreciar una diversidad de opiniones, dimensiones que
incluso para nosotros pasan inadvertidas.
Entren, aprendamos lo que provoca Evo en otras latitudes
..; solo nos queda desear que este viaje que el emprende
sea de éxito y de mejores perspectivas para el
respeto que nos merecemos aun siendo el pais mas pobre
del continente. Les saluda, W. Flores Medina execlub@ejecutivo.com
Vieron
al jersey de Evo, no a la persona
enviado
por SERPAL Catalunya, España.
Pocas
horas después del anuncio del presidente Evo Morales,
tertulias radiales, columnas de periódicos y comentarios
televisivos en el estado español coincidieron en sus
intentos de descalificar la decisión soberana del gobierno
boliviano.
Hagamos un poco de historia: cuando a comienzos de enero pasado
Evo visitó España como presidente electo de
su país, muchos periodistas centraron sus comentarios
sobre el jersey que vestía, frivolizando y en algunos
casos en tono jocoso lindando con lo burlesco.
No pocos lamentaban que "en este aspecto tan importante
estuviera tan mal asesorado". Quizás perdidos
en cuestiones tan triviales, descuidaron escuchar lo que Evo
en tono tranquilo pero firme dijo en la propia Moncloa: "Nuestro
compromiso es recuperar los recursos naturales del país
que pertenecen al pueblo boliviano y es el Estado quien tiene
que administrarlos". "Bolivia necesita socios no
patrones".
Hubo columnistas que sentenciaron que "una cosa son las
promesas de campaña electoral y otra es la responsabilidad
de gobernar", frase que pinta de cuerpo entero el criterio
de quien la expresa. Pero ese era el aire predominante. Creer
que muchos de esos compromisos quedarían en el olvido
una vez que "el indígena pisara alfombra",
como dijo un "analista" radial.
Ahora,
que la realidad superó las previsiones perezosas de
muchos periodistas, procuran remediarlo por la vía
mas simple, pero a la vez mas deshonesta y menos profesional:
mintiendo, tergiversando.
Sobran los ejemplos, pero tomemos uno: Lorenzo Contreras en
"Estrella Digital" que afirma: "Morales visitó
España a raíz de su triunfo electoral en Bolivia
y prometió a Zapatero un respeto a los intereses de
los inversionistas españoles y de las empresas de capital
español allí radicadas." Afortunadamente
las frases de Morales pronunciadas en la Moncloa están
grabadas (un programa humorístico del Canal Cuatro
tuvo esa noche del primero de mayo el buen criterio de reproducirlas
para burlarse de la "poca memoria" que hay en España)
y también pueden encontrarse en las hemerotecas. Pero
servidores de sus patrones, muchos periodistas de los "grandes
medios españoles" toman medias verdades en un
intento de condenar la decisión como "el no cumplimiento
de un compromiso", cuando el verdadero compromiso, el
que afortunadamente y con coraje intenta cumplir Morales,
es el que tiene con su pueblo, con quienes le eligieron. Y
eso no solo lo dijo en su tierra, también lo ratificó
en Madrid, en la propia sede del gobierno español.
En el
tono de los comentarios también luce el infaltable
paternalismo con el que suelen referirse muchos periodistas
a los países latinoamericanos en general. La periodista
Victoria Prego, en "Los desayunos de TVE" deslizó
la frase "Evo Morales no se ha portado bien", como
si estuviera hablando de un párvulo escolar y no de
un presidente cumpliendo su programa electoral. En el mismo
espacio, se aportaron otros "esclarecedores" comentarios,
como el de preguntarse "porqué Bolivia no consultó
primero con Zapatero". O el consejo de que siga las sugerencias
de la izquierda "sensata", mencionando expresamente
a Lula y a Bachelet, gobernantes de Brasil y de Chile. Claro
que ahora también tendrán que "poner en
remojo" esa misma sugerencia, después que el propio
Lula dejara claro que su país reconoce el derecho soberano
de Bolivia sobre sus recursos, a pesar de ser Petrobrás,
la empresa brasileña la que potencialmente puede ser
principal afectada por los nuevos precios tras la nacionalización.
Otra coincidencia
de gran parte del periodismo español ha sido la de
pronosticar "que la medida no vá a beneficiar
a Bolivia, sino que la vá a perjudicar". Es de
agradecer que ahora les preocupe la suerte del pueblo boliviano,
pero hubiera sido mejor para los ciudadanos de aquel país
que se hubieran acordado de Bolivia cuando gobiernos corruptos
como el de Sánchez de Losada recurrían a masacres
de manifestantes para contener la ola de protesta por la vergonzosa
entrega de los recursos del país a la voracidad de
las transnacionales
A nivel del gobierno español, algunos funcionarios
de alto nivel también oscilaron entre criticar y/o
amenazar. Uno de ellos fue el ministro español de Industria,
José Montilla, quien olvidó que a comienzos
de enero había reconocido que "habrá un
cierto cambio en las reglas del juego (...) pero es prematuro
hablar de eso, todavía Morales no ha asumido el cargo".
¿ O es que también es de los que piensan que
las promesas electorales solo valen para ganar unas elecciones
? El presidente Rodríguez Zapatero tardó casi
48 horas en expresarse públicamente, pero lo hizo de
un modo más cauteloso y prudente que algunos de sus
funcionarios. De hecho desdramatizó los efectos de
la medida boliviana y se pronunció por la vía
del diálogo. Eso sirvió para que la derecha
española sacara su resto cavernario y le crucificara
por no defender "como corresponde" los intereses
de las empresas privadas españolas. Nos referimos al
Partido Popular. Sí, el mismo que en su día
se constituyó en uno de los escasísimos aliados
europeos incondicionales de la invasión y la ocupación
de Irak por el gobierno de Bush. Donde además de llevar
muerte, destrucción y tortura, también se adueñaron
del control y gestión de los recursos petrolíferos
del pueblo iraquí. ¿"como corresponde"?
Disculpe,
Presidente Morales
por Luis
Mariano Rendón E. - abogado chileno, profesor de Derecho
y Ética Ambiental
Llama la atención
hasta dónde el fanatismo ideológico puede llevar
a una persona, aparentemente inteligente y con largos estudios,
a actuar en forma extremadamente torpe. Esto puede ser penoso
cuando quien así procede es un particular, que no compromete
más que su propio prestigio e intereses. Pero cuando
el fanatizado habla no por él, sino representando supuestamente
a una Nación, el tema es grave.
En un acto de profunda
deslealtad hacia un pueblo hermano, en los momentos que más
apoyo necesitaba, el canciller chileno, Alejandro Foxley,
obnubilado por su fanatismo neoliberal, se dio el lujo de
atacar la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos
decretada por el Presidente Evo Morales. En efecto, casi más
rápido que los representantes de los países
cuyas trasnacionales eran afectadas, Foxley declaró,
amenazante, que con su decisión Bolivia “afectaba los
procesos de integración en Latinoamérica”. Habló
al día siguiente del anuncio boliviano, demostrando
que decía sólo lo que salía de su pequeña
alma mercantilista y que ni siquiera había habido un
mínimo análisis político de la situación.
Con esto, Foxley clavaba un puñal por la espalda a
un país que está haciendo esfuerzos para terminar
con el saqueo que históricamente ha sufrido de sus
riquezas, saqueo que ha sido un común denominador de
nuestra América Latina.
Las torpes declaraciones
de Foxley no sólo demostraron la falta del más
mínimo sentido latinoamericanista, sino que también,
la carencia del tino político básico que debe
poseer un ministro de Relaciones Exteriores, sea cual sea
su ideología. Al parecer, Foxley no pudo esconder la
ira que le provoca el que un pueblo decida escribir la historia
por su propia mano y que no siga sumisamente los dictados
del mercado global. Cómo no adivinar en sus palabras,
el desprecio que le causa a él, doctorado en economía
en una Universidad del Imperio, como tantos economistas que
han sido funcionales al saqueo, el atrevimiento boliviano.
El atrevimiento de una Nación que desafía los
supuestos de la doctrina que él bebió ávida
y sumisamente en el manantial del norte. Cómo no adivinar
también, detrás de las apresuradas bravatas
del ministro carapálida, el desprecio racista por quien
es representante de un pueblo originario de estas tierras,
que decide ser la voz de su gente y no un servidor de los
poderosos.
Nos preguntamos:
¿Atacó Bolivia la decisión legítima
del pueblo chileno de nacionalizar su cobre en 1971?. Por
supuesto que no. Lo que recibió Chile de Latinoamérica
cuando el Congreso Nacional aprobó por unanimidad la
nacionalización de nuestra principal riqueza, fue respeto.
Bolivia y todos nuestros vecinos, respetaron. En muchos casos
recibimos cariño, un profundo apoyo e incluso admiración,
pues los pueblos sabían que la lucha de Chile era la
de todo el continente.
Es cierto que la
nacionalización del cobre chileno es un tema de interés
más bien histórico, pues la dictadura de Pinochet
y luego los gobiernos concertacionistas, han vuelto a entregar
el cobre a las transnacionales. Hoy la empresa estatal, Codelco,
extrae sólo el 30%, y el 70% se lo llevan transnacionales
de origen fundamentalmente norteamericano, dejando en Chile
sólo migajas y claro, una gran devastación ecológica.
Pero el paso histórico dado por Bolivia debiera demostrarle
a Foxley que los vientos de la historia comienzan a soplar
en otra dirección, distinta de la que aprendió
en sus manuales gringos.
La falta de criterio
demostrada por Foxley queda expuesta en toda su desnudez,
cuando leemos las declaraciones de los presidentes de Argentina,
Venezuela y Brasil, que deciden apoyar la decisión
boliviana. Explícitamente, el gobierno de Brasil señala
"…la decisión del gobierno boliviano de nacionalizar
las riquezas de su subsuelo y controlar su industrialización,
transporte y comercialización, es reconocida por Brasil
como inherente a su soberanía”. Lógicamente,
Brasil, cuya empresa Petrobras fue afectada por la nacionalización,
buscará un acuerdo que preserve razonablemente sus
intereses, pero en el marco del respeto a la decisión
boliviana. El secretario de estado para asuntos exteriores
de España, Bernardino León, se manifestó
también en términos de respeto a la decisión
boliviana, al llegar a La Paz para negociar los términos
en que esta se implementará respecto de los intereses
españoles. Es decir, como decimos en Chile, Foxley
fue “más papista que el Papa”. Tanto, que debió
aparecer la Presidenta, relativizando sus declaraciones.
El paso dado por
Bolivia debiese alegrar a todo latinoamericano bien nacido.
Que su riqueza en hidrocarburos, un don de la Tierra esencialmente
agotable, empiece a beneficiar principalmente a los bolivianos,
es una gran noticia. El bienestar de Bolivia es el bienestar
de Latinoamérica. Eso es una verdad del tamaño
de la cordillera de los Andes. Los pueblos del continente
son solidarios y son, verdaderamente uno. Esto no es una declaración
de buenas intenciones, sino una realidad que los fenómenos
de migración al interior del continente se encargan
de demostrar. Tenemos un destino común, nos guste o
no.
Como dijo
un trovador en una ocasión, es una gran responsabilidad
hablar a nombre de un pueblo, pero creo que no me equivoco
si a nombre de la gran mayoría de los chilenos, pido
disculpas al Presidente Morales y al pueblo boliviano por
la torpeza del canciller chileno.
Morales
acaparará todas las miradas
El presidente
de Bolivia, Evo Morales, acaparará todas las miradas
en la cumbre entre la Unión Europea y Latinoamérica
por su nacionalización del sector petrolero, que ha
levantado recelos y respaldos a nivel internacional.
Si en la última reunión de los dos bloques
regionales, celebrada en Guadalajara (México) hace
dos años, Morales pasó casi inadvertido al participar
en un foro social alternativo en calidad de líder izquierdista,
en Viena su presencia será sin duda uno de los principales
atractivos de la cita.
A la atención que despertó su llegada a la
Presidencia de Bolivia en enero pasado, llena de simbolismo
por su pertenencia a los sectores más desfavorecidos
del país más pobre de Sudamérica, se
une ahora la controversia generada por el decreto con el que
ha puesto contra la espada y la pared a las multinacionales
petroleras.
Morales ya no sólo atrae la atención de la
comunidad internacional por su informal manera de vestir,
su rostro indígena, y su discurso llano y sin tapujos.
Desde el pasado 1 de mayo, cuando dictó el 'control
absoluto' del Estado sobre los hidrocarburos, no han cesado
las reacciones en el exterior, especialmente de los países
a los que pertenecen las compañías que hasta
ahora gestionaban el negocio del gas y el petróleo
en Bolivia.
Los gobiernos de España y Brasil han sido los más
sorprendidos por la medida, que deja en una complicada situación
a la hispano-argentina Repsol-YPF y a la estatal brasileña
Petrobras, las dos principales operadoras e inversoras en
el sector energético boliviano.
Pese a las duras críticas de sus opositores, Madrid
y Brasilia no han podido más que acatar la rotunda
decisión y decantarse por agotar la vía diplomática
para defender los intereses de las firmas afectadas.
Estas disponen de 180 días para adaptarse a las nuevas
reglas de juego, si así lo desean, o, de lo contrario,
abandonar el país.
Ante el propio Morales, el gobernante brasileño, Luiz
Inácio Lula da Silva, se vio forzado el jueves pasado
a respaldar públicamente el plan nacionalizador boliviano
en una 'minicumbre' presidencial a la que también asistieron
sus colegas venezolano, Hugo Chávez, y argentino, Néstor
Kirchner.
Un día después, el secretario de Estado de
Asuntos Exteriores español, Bernardino León,
hizo una visita relámpago a La Paz para entrevistarse
con el mandatario indígena, llevándose el compromiso
de su interlocutor de iniciar un proceso de negociación
entre los dos gobiernos.
En Viena, el presidente del Gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, conversará personalmente
con Morales sobre la polémica cuestión.
Pero la nacionalización no sólo afecta a estas
dos naciones; también a Francia, presente en Bolivia
con Total; al Reino Unido, con British Gas, British Petroleum
y Shell, que tiene asimismo capital holandés, y a Estados
Unidos, con Enron.
De ahí que el bloque europeo reaccionara con inquietud
al anuncio de la medida y advirtiera de que la ausencia de
seguridad jurídica no beneficiará 'al desarrollo
político y económico' del país andino.
Ante los países miembros de la UE, Morales podrá
explicar los motivos de su decisión, tanto en Viena
como en Estrasburgo (Francia), donde está previsto
que se dirija al Parlamento Europeo en una sesión plenaria,
dos días después de concluir la cumbre.
Otro asunto por el que será consultado es la precaria
situación en que ha quedado la Comunidad Andina (CAN),
con la que los países europeos querían negociar
un tratado de libre comercio, tras la decisión de Venezuela
de abandonar el bloque.
Aunque todavía no ha definido si permanecerá
en la CAN, gestos como la incorporación de Bolivia
a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA),
promovida por Cuba y Venezuela, y la suscripción del
Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) con estos dos países
siembran dudas sobre su continuidad.
El resquebrajamiento del grupo andino, unido a los problemas
internos del Mercosur, que dejan a la UE sin interlocutores
claros, obligarán probablemente al bloque europeo a
buscar acuerdos comerciales bilaterales con los países
interesados.
En Viena,
Morales hará también campaña en favor
de la legalización de la coca a nivel internacional,
con el argumento de que esa planta, que se usa como materia
prima de la cocaína, tiene propiedades beneficiosas,
como lo demuestra el hecho de que en los Andes se usa con
fines rituales y medicinales desde hace siglos.
Evo
Morales, en la lista Forbes
una satira
de José Manzaneda
Si la revista para ricos “Forbes” asigna a Fidel Castro los
beneficios de las empresas públicas de Cuba para incorporarle
en la lista de los mandatarios más ricos del mundo,
suponemos que su magia conspirativa con tufo a chapuza de
la CIA convertirá también a Evo Morales en miembro
de tan selecto club, dado que hay que suponer que las utilidades
de los hidrocarburos recientemente nacionalizados irán
a sus bolsillos. Esta nueva patética campaña
contra Fidel Castro refleja en forma de esperpento la desesperación
de determinadas esferas del poder económico, político
y mediático, que apenas pueden creer lo que están
viendo: el desmoronamiento de los esquemas y valores del sistema
neoliberal en América Latina, precisamente su laboratorio
experimental desde los años 80. Sin la resistencia
heroica de Cuba y de su ejemplar presidente durante todos
estos años nada de lo que está ocurriendo sería
posible. Venezuela, Bolivia, pronto Perú, después
Nicaragua, y Ecuador... El miedo les hace recurrir a lo único
que controlan, la mentira a través de sus poderosos
y excluyentes medios de comunicación que, afortunadamente,
engañan a cada vez menos víctimas del sistema
capitalista.
José
Manzaneda es miembro de EUSKADI-CUBA
Evo
Morales
escribe Luis C. Pérez Núñez desde Valencia
de Don Juan (León) España
Es extraño
descubrir que aún hoy, después de quinientos
años, sigamos manteniendo el espíritu conquistador
de Cortés y Pizarro, el empuje de conquista anima el
rescoldo del subconsciente colectivo y espolea la conciencia
general que trata de dominar sus impulsos con consignas tales
como «si yo fuese blanco, ¿tendría mejor
pulso?».Tengo la certeza de que estos intentos de autocontrol
obtendrán sus frutos en el futuro gracias a una labor
educativa. Por eso me sorprendo y me espanto; y, como decía
Martin Luther King, «estoy harto y quiero que estéis
más que hartos» cuando leo en su periódico
el apelativo de 'indito' refiriéndose al presidente
de una nación hermana. Evo Morales, estoy seguro, intenta
encontrar un camino que lleve a su país a la normalidad.
No sé si con mejor o peor fortuna, pero no merece ser
tratado de esa manera, no solo por respeto a su persona, sino
también a la raza que representa y al pasado de su
pueblo, y la difusión de tales palabras no nos ayuda
a entender la multiculturalidad como el hecho más enriquecedor
que nos ha sucedido en los últimos 50 años.
Bolivia señores, es un ejemplo para Iberoamérica
!
Evo
Morales hace lo que dice
desde
Madrid, envía Fernando González Urbaneja
Debe
de haber sido por la forma y por el momento por lo que la
decisión del presidente boliviano de nacionalizar los
hidrocarburos ha escalado a las primeras páginas y
propiciado un abrumador torrente de críticas contra
el señor Morales (Evo) y su forma de gobernar. De hecho,
la nacionalización estaba anunciada, prevista en una
ley aprobada con un referéndum, ratificada en la campaña
electoral que llevó al actual presidente al poder con
un programa centrado en el indigenismo y en la nacionalización
de los recursos naturales... Sólo faltaba apretar el
botón de puesta en marcha de lo que se había
preparado y anunciado.
No debería
haber sorpresa, lo sorprendente hubiera sido que se hubieran
olvidado de su promesa. Además, la situación
política boliviana es propicia a este tipo de machadas.
El presidente Morales, democráticamente elegido, está
amenazado por un movimiento secesionista de oligarcas en la
zona menos pobre del país (el más pobre del
continente sur) y por las reivindicaciones de los sindicatos,
que exigen sustanciales e inmediatas subidas de salarios.
Ante tanta adversidad
y en un día como el 1 de mayo, con mitin obligatorio,
el presidente Morales tenía pocas alternativas mejores
para reforzar su poder, más aun en vísperas
de legislativas que deben consolidar o debilitar su posición,
que doblar la apuesta y entrar de lleno en estrategias populistas
que atraigan votos y templen a los exigentes.
El mesamiento de
cabellos de los afectados, brasileños, españoles
y europeos, suena hueco y fariseo. Solana explicó bien
que creía que el boliviano había entendido lo
que le dijeron cuando visitó Madrid y Bruselas. No
lo entendió, no se disipan tinieblas de muchos años
con una charla diplomática. A Morales no le han explicado
las consecuencias de determinadas estrategias y los inversores
en Bolivia no midieron los riesgos ni exigieron determinadas
garantías.
Bolivia es un país
muy pobre desde siempre; es el país más inestable,
más aislado y menos desarrollado de la comunidad sudamericana.
Mil dólares de renta per cápita, deficiencias
institucionales sin cuento, bajo nivel cultural, deficiente
integración... y desde hace unos años bendecido
por una riqueza natural como es el gas y el petróleo.
En estos momentos Bolivia es el principal abastecedor energético
de Brasil, que a su vez es su primer inversor. Con diez mil
millones dólares de PIB, una cuenta simple de lo que
puede significar exprimir los derechos fiscales (regalías,
impuestos...) sobre los hidrocarburos que les entrega la madre
tierra (la mamapacha) marea a cualquier gobernante. Más
aún si ha prometido prosperidad, reparto, solidaridad...
y ha acusado a los enemigos exteriores de los males de la
patria.
Los bolivianos
hoy se sienten más en el mapa que antes de la nacionalización.
Saben que hasta ahora no han contado casi nada, casi siempre
perdedores. La machada de Morales pudiera suponer mucho rendimiento;
además tiene apoyo de Chávez, tan prepotente
como recién enriquecido, y de Castro, que siempre puede
mandar un batallón de médicos y otro de maestros.
Zapatero
se sabía la historia, no le ha sorprendido Morales,
aunque sí la forma en que ha procedido. Es lógico
que espere la respuesta de los más perjudicados por
la decisión de Morales, que son los brasileños
y argentinos, principales clientes de Bolivia. A Lula y a
Kirchner les corresponde el primer quite. El Gobierno español
luego tiene que acreditar que manda algo en la región,
que su poder político está a la altura del volumen
de las inversiones. Repsol tampoco puede alegar ignorancia
del riesgo, la compañía debe ser protegida por
el Gobierno pero también tiene responsabilidades por
apuestas equivocadas, al fin, todos sabiamos que los contratos
estaban al margen de la propia ley boliviana.
Estos
dias deberiamos alinearnos a lo justo, a lo legal. Bolivia
ha sido desde siglos nuestro aliado, nuestro proveedor, nuestra
nacion hermana.
Evo
Morales: luna de miel por bastante tiempo
escribe
Carlos Fara - Corrientes, Argentina
Lo cierto
es que el presidente boliviano comenzó su gestión
con una muy alta popularidad, y seguramente habrá perdido
algunos puntos al cumplirse los primeros 100 días,
pero su luna de miel continuará por bastante tiempo.
Morales es el primer presidente en esta etapa democrática
que llega al poder con más del 50 % de los votos. Este
dato es fundamental por dos razones: 1) por lo que implica
como legitimación para gobernar; y 2) porque en ese
país si nadie obtiene la mitad más uno de los
sufragios, es el Congreso quien define quién será
presidente, lo que dio lugar a todo tipo de componendas. De
modo que al haber sido ungido por el 56 %, significa que la
sociedad le extendió un crédito suficientemente
grande para que gobierne sin depender de negociaciones.
Cuando alguien
llega al poder con semejante aval popular, salvo que se produjese
una crisis muy fuerte en el corto plazo o cometiese demasiados
desatinos evidentes, es muy difícil que se desgaste
rápidamente. La opinión pública quiere
creer, sobre todo después de fuertes crisis. La gente
no quiere decepcionarse velozmente. Siempre tiende a pensar
que “hay que darle tiempo”, que “hace lo que puede” –sobre
todo si lo comparan con presidentes caídos en descrédito
como su antecesor Gonzalo Sánchez de Losada. Si hay
situaciones que no agradan, existe una tendencia a pensar
que es no es “él”, sino su entorno quien comete equivocaciones
o actos de corrupción. En esos primeros tiempos, todos
los ataques de la oposición producen el efecto contrario
al buscado: la sociedad actúa protegiendo a su líder,
aún aquellos que no lo votaron. Rechaza a los “pájaros
de mal agüero”; no quiere recibir malas noticias tan
pronto. En todo caso, prefiere desencantarse por sí
misma.
Se debe tener en
cuenta que el triunfo de Evo Morales representó al
menos tres situaciones: 1) la oposición a las políticas
neoliberales y el manejo de los recursos naturales; 2) la
integración de los sectores indígenas a la vida
política (es el primer presidente de origen indígena
en la historia del país); y 3) el rechazo a la clase
política que hasta ese momento había rotado
en el gobierno nacional.
Por supuesto que no por eso desaparecen sus problemas. Bolivia
no es Venezuela en cuanto a bondad de recursos, por lo que
estará obligado a ser más conservador de lo
que querría en lo macroeconómico. Disparada
del dólar, inflación, o una corrida bancaria
son cuestiones que deslegitiman a cualquier gobierno. Y algunos
cambios estructurales llevan tiempo, por lo que le resultan
imprescindibles los golpes de efecto o las confrontaciones,
como la mencionada con la empresa EBX por haber violado la
legislación. Con su lucha contra la corrupción,
parece estar poniendo en práctica aquella máxima
atribuida en su momento al ex vicepresidente “Chacho” Alvarez:
“si no podemos darles pan, por lo menos démosle presos”.
Al mismo tiempo está enfrentando algo de su propia
medicina: los paros y los bloqueos están siendo utilizados
por varios sectores como mecanismo de presión y en
actitud intransigente.
El 2 de
julio Evo tendrá su primer examen electoral, ya que
se eligen constituyentes para reformar la constitución,
a la vez que cada departamento decidirá si aprueba
la autonomía para su región. Si el MAS –partido
oficialista- obtiene los dos tercios de la asamblea, cosa
poco probable por el momento, el nuevo presidente podrá
hacer una ley fundamental a su medida, como lo hizo Chávez
ni bien asumió. Las primeras mediciones auguran un
triunfo amplio del dirigente de origen aymara. Frente a él,
existe una oposición muy fragmentada,muy debil y sin
líderes consolidados, lo cual facilita la faena del
gobierno.
Evo es
mucho más pragmático de lo que se supone. Sabe
que debe administrar una coyuntura compleja, por la acumulación
de demandas y la inflación de expectativas sobre sus
reales posibilidades de hacer cambios. Probablemente oscile
entre ser Chávez y ser Lula. La nacionalización
lo pone más cerca del primero, pero las limitaciones
geopolíticas del país quizá lo pongan
en el centro de la balanza."
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