Es
extraño que el panorama de la vida se
presente llano, sin dificultades. El
dolor viene sin que lo invitemos,
formando montañas en nuestro camino. El
dolor trae cambios y los cambios
implican desafíos. Pero las montañas se
pueden escalar y los desafíos se pueden
superar.
Cada
uno de nosotros es fruto de un Creador
amoroso, una maravillosa integración de
mente y cuerpo, espíritu y emociones.
Cuando una o varias de estas partes
pierde su equilibrio, el dolor nos
avisa, pidiéndonos una respuesta.
Cómo
superar el dolor no ofrece soluciones
mágicas, pero nos recuerda que el paso
de la enfermedad a la salud es un
proceso. Un viaje que no debemos hacer
solos. Hay cosas que pueden facilitarnos
el viaje. Siempre hay un medio para que
la prueba sea más llevadera.
Tanto
si el dolor que has de soportar es
temporal o crónico, herida o enfermedad,
Trauma o pérdida, encontrarás en estas
páginas palabras e lustraciones que te
darán ánimo e inspiración.
Que
las siguientes sugerencias en busca de
recursos y fuerzas en ti mismo, en otros
y en Dios, te ayuden a motivarte para
afrontar tu futuro con fe y esperanza.