Mirándola de frente, sin negarla, una muerte esperada se
hace amiga; ella trae al final de la jornada recompensa
feliz a quien camina, teniendo en su horizonte la esperanza,
en Dios que nos espera en la alegría.
A todos los que creen que morir no es dormirse en un sueño
final, sino despertar definitivamente a una Vida plena y
feliz. A todos los que quisieran creerlo, y sufren porque no
pueden. Y a todos los que no lo creen y lo niegan; pero se
sentirán felices cuando al morir constaten, que lo que
negaron era cierto.