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Seguramente hay un rumbo
posiblemente y de muchas
maneras personal y único.
Posiblemente hay un rumbo
seguramente, y de muchas
maneras el mismo para todos.
Hay
un rumbo seguro y de alguna
manera posible.
De
manera que habrá que
encontrar ese rumbo y
encontrar a recorrerlo. Y
posiblemente habrá que
arrancar solo y sorprenderse
al encontrar, más adelante
el camino, a todos los que
seguramente van en la misma
dirección.
Este rumbo último, personal
y definitivo, sería bueno no
olvidarlo, es nuestro puente
hacia los demás. Llamemos al
destino final como cada uno
quiera: Felicidad, darse
cuenta, o simplemente
final... lo mismo da. Todos
sabemos que arribar con bien
ahí es nuestro desafío.
Habrá quienes se pierdan en
el trayecto y se condenen a
llegar un poco tarde, y
habrá también quienes
encuentren un atajo y se
transformen en expertos
guías para los demás. Hay
muchas formas de llegar
docenas de rutas que nos
llevan por el rumbo
correcto. Caminos que
transitaremos uno por uno.
Sin embargo, hay algunos
caminos que forman parte de
todas las rutas trazadas.
Caminos que no se pueden
esquivar.
Caminos que habrá que
recorrer si uno pretende
seguir.
Caminos donde aprenderemos
lo que es imprescindible
saber para acceder al último
tramo.
A
lo largo de mi propio viaje
he vivido consultando los
apuntes que otros dejaron de
sus viajes y he usado parte
de mi tiempo en trazar mis
propios mapas del recorrido.
Mis
mapas de estos caminos se
constituyeron en estos años
en hojas de ruta que me
ayudaron a retomar el rumbo
cada vez que me perdía.
Quizás estas "Hojas de ruta"
puedan servir a algunos de
los que, como yo, suelen
perder el rumbo, y quizás
también, a aquellos que sean
capaces de encontrar atajos.
De todas maneras el mapa
nunca es el territorio y
habrá que ir corrigiendo el
recorrido cada vez que
nuestra propia experiencia
encuentre un error del
cartógrafo. Sólo así
llegaremos a la cima.
Ojala nos encontremos allí.
Querrá decir que ustedes han
llegado.
Querrá decir que lo conseguí
también yo.
Jorge Bucay
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